Mujeres en el Arte
Las mujeres han sido creativas desde hace miles de años, como en la Antigua Grecia cerca del año 100 a.c. en la que se reconocía su trabajo en el grabado y la pintura sobre retratos de porcelana, pero recibían un pago menor de lo que valía su trabajo. Otras mujeres en la Edad Media sobresalían en la poesía, en las letras, así como en la ilustración de manuscritos ò en otras bellas artes, sin un merecido reconocimiento. Anónimo significaba mujer.
Artistas como Frida Kahlo o María Izquierdo, que lucharon contra barreras del mundo machista cuando el lugar de la mujer estaba en el hogar, lograron que su obra fuera herencia de lucha y tenacidad. También surgieron otras mujeres como las extranjeras Angelina Beloff , Olga Costa, entre algunas que son ahora parte de nuestro lenguaje femenino.
En la fotografía sobresalen Tina Modotti y Lola Álvarez Bravo. Ambas como la costilla de Adán que surgen del hombre para convertirse en un ser independiente que brilla con su propia luz. En la escultura, como un alma solitaria entre sus manos de acero y piedra, se encuentra Ángela Gurria.
Hay una frase de Leonora Carrington que dice: “Sólo porque las mujeres han estado oprimidas, y creo que muchas mujeres no desarrollan todo el potencial que tienen porque las consideran seres inferiores. Pero eso no significa que piense que las mujeres son mejores que los hombres, ni tampoco que los hombres son mejores que las mujeres. Lo que está claro es que la principal preocupación de los oprimidos es dejar de estarlo”.
Esta frase contiene una idea esencial “la opresión”, el sentir libertad, igualdad, equidad, como un ser humano con un derecho universal; el poder diferenciar feminismo como lucha por la igualdad entre hombre y mujer, de “mujerismo” que es la lucha por la mujer solamente porque es mujer.
Leonora Carrington llegó a México durante la Segunda Guerra Mundial, vinculada al Movimiento Surrealista, y de inmediato lo inesperado, lo irracional que puede ser a veces nuestra cultura, la adoptaron y ella lo tomó como parte de su vida hasta su muerte.
Sus sueños y su realidad personal se entretejen, se enmarañan y nos transportan a otros mundos maravillosos y terroríficos a la vez. Artistas como Remedios Varo, con sus magos, sus alquimistas nos transporta a otros mundos renacentistas y como Alice Rahon, que hicieron de México su segunda Patria y para las mujeres mexicanas un medio para exorcizar sus demonios.
La Industrialización en México nos lleva a los cambios socioeconómicos, al alejamiento del nacionalismo de la Escuela Mexicana de Pintura, llegando la apertura a nuevas vanguardias y así en los años 50 aparece Lilia Carrillo con el abstraccionismo, como una pieza fundamental del Movimiento de la Ruptura; así Joy Laville con sus figuras casi inexistentes acompañan a un paisaje lleno de poesía; y después la sensibilidad femenina, los lenguajes de la mujer, artistas contemporáneas interminables: Paulina Lavista, Martha Pacheco, Sylvia Ordoñez, Irma Palacios, Rosario Guajardo, Miriam Medrez, Graciela Iturbide, Paula Santiago, Betsabeè Romero, Laura Anderson.
Madera, cabello, cerámica, rosas secas, fotografía, encausto y un sólo idioma: mujer, madre, amante, hija, creadora, indígena, mestiza, extranjera, pero mujer.
(Por: Rosa del Carmen Contreras Ramos)






