Yo hice tu ropa, la campaña activista que da honor a quien lo merece en la moda

2018-07-26ELLE México

No sabemos realmente quién hace nuestra ropa, ni sabemos el costo real de las cosas que compramos. La cadena productiva de la industria de la moda está quebrada y los protagonistas que participan en el proceso han perdido identidad. Como resultado esta industria le ha quitado la vida a trabajadores fabriles.

“El 24 de abril de 2013, 1138 personas murieron y 2500 resultaron heridas cuando el complejo fabril de Rana Plaza colapsó en Dhaka, Bangladesh. Se perdieron demasiadas vidas en un día, en una fábrica, y esto no podía pasar sin producir un cambio revolucionario en la industria de la moda. Fue entonces cuando nació Fashion Revolution” explicó la co fundadora y Director de Operaciones Globales de Fashion Revolution Carry Somers. Fashion Revolution se ha convertido en la campaña de activismo de la industria moda más grande del mundo con equipos de trabajo en más de 100 países. Millones de personas se han unido a la causa para exigir una industria más justa y transparente haciendo la pregunta #whomademyclothes?

Este movimiento global lucha por la reforma sistémica de la industria de la moda y trabaja para crear conciencia sobre los problemas de la industria haciendo hincapié en la transparencia. Alientan los cambios y celebran a los artesanos, agricultores, hilanderos, tejedores, costureros y todas las personas involucradas en la  fabricación de prendas en el mundo.

Las fundadoras de Fashion Revolution son Carry Somers y Orsola De Castro. Antes de emprender en esta aventura Somers creó en 1992 la premiada marca Pachacuti luego de graduarse de una Maestría en Estudios Nativos Americanos apoyando medios de vida sostenibles y rurales para mujeres en la región andina. Pachacuti fue pionera en la transparencia radical de la cadena de suministro y fue la primera empresa del mundo certificada como Fair Trade. Sus colecciones se exhibieron en Londres, París y la Semana de la Moda de Milán y se vendieron en las tiendas de lujo más importantes del mundo.

Orsola de Castro, por su lado, fundó la marca From Somewhere en 1997 la cual ofrecía prendas hechas completamente de residuos. En el año 2006 co fundó la iniciativa Esthetica del British Fashion Council ofreciendo una alternativa al London Fashion Week para el diseño de marcas sostenibles. Esta iniciativa nutrió a las nuevas generaciones de diseñadores con ideas afines y apoyó a marcas con prácticas conscientes en su cadena de suministro.

En Mexico la organización esta coordinada por  Yves Molet, un diseñador multicultural y multidisciplinario con experiencia en calzado, moda y diseño industrial, así como también en gestión y educación. Nació en la Ciudad de México, se graduó en Diseño Industrial en Barcelona, realizó un Diplomado de Calzado en Roma y un Máster en Innovación y Negocios en Monterrey. Actualmente trabaja en proyectos de diseño de interiores, diseño sostenible y es coordinador académico en Biology Studio.

La organización de Fashion Revolution intenta modificar una industria mundial de la moda que peca por ser poco transparente, explotadora y perjudicial para el medio ambiente. Alrededor de 75 millones de personas trabajan directamente en esta industria y cerca del 80% de ellos son mujeres. Muchos de estos trabajadores padecen de explotación y abuso verbal y físico. Además, a menudo trabajan en condiciones inseguras y sus salarios están por debajo de los salarios mínimos legales.

“Nuestro objetivo es crear conexiones a lo largo de la cadena de suministro de moda: contar historias y hacer preguntas conectando con diseñadores, marcas, estudiantes, trabajadores de la confección, ciudadanos, medios de comunicación, parlamentarios, cultivadores de algodón, celebridades … en resumen, para reunir a las personas que usan ropa (es decir, casi el 100% de la población mundial) con las personas que hacen la ropa que usamos” expresó Orsola de Castro.

A pesar de los avances conseguidos por Fashion Revolution desde la tragedia en Rana Plaza, hay muchos problemas que todavía no han salido a la luz en gran parte debido a su escala y la complejidad de esta industria. La mayoría de los consumidores no tienen una idea clara de cómo funciona realmente el ciclo productivo de la moda que va desde la producción de la fibra hasta el producto final, el uso de la prenda y su descarte. “Nuestro enfoque principal es la transparencia, ya que no se puede comenzar a abordar la explotación social o ambiental a menos que pueda verla. La transparencia por sí sola no representa el tipo de cambio de sistema y estructura que queremos ver en la industria de la moda, pero ayuda a revelar las estructuras existentes para que podamos entender cómo cambiarlas” explicó Carry Somers.

La forma más sencilla de sumarse al movimiento es simplemente preguntándoles a las marcas de dónde proviene lo que fabrican mediante el famoso hashtag #whomademyclothes.  Al hacerlo se las presiona, mediante una pregunta perfectamente razonable, para que deban ser claros acerca de sus procesos productivos y pidiéndoles que reconozcan públicamente a las personas que fabrican nuestra ropa. El hashtag #imadeyourclothes se creó para darle una oportunidad a los productores de responder la pregunta . Estos hastags lograron más de 533 millones de impresiones en el 2017. Las redes sociales fueron de gran ayuda a la hora de difundir las campañas como lo explicó Orsola de Castro: “…la conciencia sobre los problemas sociales y ambientales nunca ha sido más amplia y hoy tenemos herramientas a disposición para gritar fuerte cuando vemos injusticias y mentiras.”.

También se crearon muchas iniciativas offline. En el 2017 se realizaron más de 1000 eventos en todo el mundo. “Una gran parte de lo que hacemos es apoyar iniciativas existentes, amplificar las voces locales y conectar a las personas de ideas afines que están trabajando hacia una mayor sostenibilidad en la moda” explicó Lauren Fay, coordinadora de Fashion Revolution E.E.U.U. . Los Fashion Open Studios, por ejemplo, son una iniciativa de exhibición mundial de eventos interactivos con diseñadores que ayudan a empezar la conversación sobre la cadena productiva de la ropa. Son oportunidades para educar tanto a diseñadores emergentes como a pioneros establecidos, y celebrar los procesos oculto detrás de las colecciones de moda brindando la oportunidad de conocer a algunas de las personas que diseñan y fabrican nuestra ropa. “Queremos que más diseñadores nos abran sus talleres para hacer Fashion Open Studios donde junto con los diseñadores demos un workshop enfocado a la transparencia de las marcas de diseñador y que los consumidores vayan viendo la importancia de esta transparencia” expresó el coordinador de Fashion Revolution Mexico Yves Molet.

La pobreza, los abusos a los derechos humanos, la falta de representación sindical, los salarios injustos, la discriminación, la contaminación ambiental y la falta de transparencia siguen siendo batallas por seguir siendo peleadas en la industria de la moda. “Todavía hay un largo camino por recorrer hasta llegar al punto en el cual todos los que hacen nuestra ropa puedan vivir y trabajar con dignidad, en condiciones saludables y sin miedo a perder la vida” explicó Somers.

El proyecto Garment Worker Diaries por Fashion Revolution entrevistó a 540 trabajadores de la industria cada semana durante el año pasado, y el 40% de los trabajadores reportó haber presenciado al menos un incendio en su fábrica. Esto significa que todos los días los trabajadores arriesgan sus vidas para hacer nuestra ropa. Además, esta organización creó el Índice de Transparencia de la Moda que analiza las políticas de las 150 marcas y retialers  más grandes del mundo. El reporte publicado el 23 de abril del 2018 clasifica a las marcas según cuan transparentes son sobre sus políticas, prácticas e impactos sociales y ambientales. Doce de las marcas obtuvieron cero por ciento y cuarenta y ocho marcas se encontraron en el rango entre el 0 y el 10%.

“La visión de una industria de la moda ejemplar es clara para mí: producción en masa diseñada para proporcionar empleos seguros y salarios dignos a millones de personas, productos hechos con materiales biodegradables y reciclables y sistemas productivos innovadores que contemplan todo el ciclo de vida del producto generando tecnología que cierre el ciclo; modelos alternativos para consumir ropa, como el alquiler, el intercambio y la reparación; una industria de lujo que se enfoca en la calidad sobre la cantidad y el espacio para miles de entidades pequeñas e independientes que defienden la fabricación, el patrimonio y el diseño locales” dijo Orsola de Castro con respecto al futuro de la industria.

Es necesario que los consumidores tomen conciencia del impacto negativo que tiene la industria de la indumentaria ya que tendrán un profundo impacto en el planeta y Fashion Revolution se encarga de esto. Actualmente las cadenas productivas son injustas para las personas que fabrican nuestra ropa y para las generaciones futuras ya que se basan en la explotación de materias primas, recursos no renovables y el medio ambiente. Los consumidores tenemos derecho a saber que el dinero que gastamos en comprar ropa nueva no respalda la explotación, los abusos contra los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente, pero no podemos hacer que las empresas y los gobiernos rindan cuentas si no podemos ver lo que realmente está sucediendo detrás de escena.


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