Ex esclava sexual y ginecólogo son los ganadores del premio Nobel de la Paz

2018-10-05Con información de Elmundo.es

El comit? noruego ha anunciado este viernes que el premio Nobel de la Paz de este a?o recae en dos activistas contra las violaciones de mujeres en contextos de guerra: Nadia Murad, ex esclava del grupo yihadista Estado Isl?mico (IS), y Denis Mukwege, ginec?logo congole?o. Ambos tambi?n ganadores del Sajarov, galard?n que entrega el Parlamento Europeo.

A sus 25 a?os, Murad es el rostro m?s conocido de las 3.000 mujeres y ni?as yazid?es que fueron secuestradas en el norte deIrak en 2014 y convertidas en esclavas sexuales del IS. Un dolor que, seg?n reconoce el comit? Nobel noruego, la joven ha relatado por medio mundo con ?un coraje fuera de lo com?n? y ?levantando la voz en nombre de otras supervivientes?. ?Nadia Murad es v?ctima de cr?menes de guerra. Rechaz? aceptar los c?digos sociales que obligan a las mujeres a permanecer mudas y avergonzadas por los abusos que padecieron?, subraya el fallo.

Murad cay? en las garras de los yihadistas el 3 de agosto de 2014, cuando una r?pida ofensiva, lanzada desde la cercana Mosul, alcanz? el monte Sinyar, el hogar de los yazid?es, una fe vinculada al zoroastrismo que mezcla elementos de antiguas religiones mesopot?micas con los credos cristiano y musulm?n y a cuyos fieles los secuaces del IS consideran ?adoradores del diablo?.

La hoy activista procede de Kocho, una peque?a aldea que fue escenario de una de las matanzas m?s brutales. Los ac?litos de Abu Bakr al Bagdadi asesinaron a 300 hombres del pueblo, sepultados a?n en fosas comunes, y raptaron a todas sus mujeres. Nadia perdi? a seis hermanos y su madre. Corri? la misma suerte que otras cientos de mujeres. ?El IS no vino a matarnos sino a usarnos como bot?n de guerra, como objetos que se venden por poco o se regalan?, narr? en 2015 ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Despu?s, fue trasladada hasta Mosul, donde comenz? su pesadilla como esclava de un militante. ?No pude soportar m?s violaciones y torturas y decid? escapar sin ?xito. Los guardas me capturaron y aquella noche, el hombre que me hab?a tomado me dio una paliza, me oblig? a desvestirme y me confin? en una habitaci?n con seis militantes que continuaron cometiendo cr?menes contra mi cuerpo hasta que ca? inconsciente?, evoc?. Tras tres meses de cautiverio, pudo finalmente huir con ayuda de una familia musulmana y un documento de identidad falsificado.

Actualmente, reside en Alemania, que ha acogido y proporcionado asistencia m?dica y psicol?gica a buena parte de las mujeres que sobrevivieron a la violencia del IS.Su lucha, que mereci? en 2016 el premio Sajarov de derechos humanos, la ha convertido en un icono. Embajadora de buena voluntad para la dignidad de supervivientes de trata de personas de la ONU, su testimonio fue vital para que hace un a?o el Consejo de Seguridad de la ONU acordara una resoluci?n hist?rica con el fin de abrir una investigaci?n internacional contra los cr?menes perpetrados por el IS en Irak y reunir pruebas que pudieran ser usadas en procesos judiciales contra combatientes del grupo en todo el mundo.Nada m?s conocer la noticia de su galard?n, Murad ha enmudecido. ?Es una chica muy sensible. Apenas puede hablar. Se ha acordado de su familia, de sus amigos, de todos aquellos a los que mataron. Hoy es un gran d?a para ella, pero al mismo tiempo es un d?a triste?, explica por tel?fono a EL MUNDO Ahmed Burjus, miembro de la organizaci?n humanitaria Yazda, su mano derecha para todo y quien la acompa?a en todo momento.

?Es un gran d?a para los yazid?es y para todas las minor?as perseguidas del mundo, especialmente para las v?ctimas del Estado Isl?mico en Irak y en Siria?, prosigue Burjus.Murad, dice, va a usar el premio para ?empujar a favor de su causa frente a la comunidad internacional?. ?Los yazid?es siguen viviendo en condiciones miserables. El 80% de ellos contin?an hacinados en campamentos, en malas condiciones higi?nicas y alimentarias. Necesitamos que el mundo les proporcione ayuda humanitaria?.


El cirujano defensor de las mujeres violadas

Mukwege conoce a fondo las secuelas que sufren las mujeres v?ctimas de violaciones de guerra. Hace dos d?cadas que el doctor se convirti? en el reparador de las mujeres de la Rep?blica Democr?tica del Congo. ?Cuando una mujer es violada, veo en ella a mi mujer. Cuando lo es una madre, veo a mi madre, y cuando lo es un menor, siento como si fueran mis propios hijos?, dec?a durante una comparecencia internacional recogida en el documental 'L'homme qui r?pare les femmes' (El hombre que repara a las mujeres). Mukwege, de 63 a?os, se form? en Burundi y Francia hasta que en el a?o 1996 fund? el Hospital de Panzi, en Bukavu, alertado por el n?mero de mujeres violadas que aumentaba cada a?o. Pronto el hospital se especializ? en la reparaci?n de la f?stula obst?trica y se convirti? en un lugar seguro donde las mujeres recib?an tratamiento para sus heridas corporales y psicol?gicas.

Desde entonces ha tratado a decenas de miles de f?minas y ha denunciado la brutalidad que ha convertido sus cuerpos en campos de batallas. Han sido a?os de lucha y de tes?n con el bistur?.

De concienciaci?n social de puertas adentro, y activismo internacional condenando una barbarie que el pa?s no consigue frenar desde el inicio en 1998 de la Segunda Guerra del Congo. Recibi? en 2014 el Sajarov. Y su labor no ha gustado a algunos grupos armados de la zona, que en 2012 trataron de acabar con su vida forz?ndole al exilio durante algunos meses. Ahora un equipo permanente de fuerzas de paz de la ONU custodia el hospital donde trabaja y vive. Desde hace d?cadas, la Rep?blica Democr?tica del Congo es escenario de terribles masacres y vejaciones hacia la poblaci?n civil. Como tel?n de fondo una guerra por el control de los recursos que ha sistematizado la violaci?n como arma de guerra.

"El feminicidio es un acto premeditado y orquestado por los grupos armados para acabar con las mujeres o causar da?os irreversibles que impacten tanto en ellas como en la sociedad", sostiene la periodista congole?a Caddy Adzuba (Pr?ncipe de Asturias de la Concordia en 2014).

Una mujer violada es generalmente rechazada por su marido y por su comunidad, ya quedan con heridas irreparables en su cuerpo (muchas veces sus vaginas y rectos son destruidos con cuchillos y otros objetos punzantes), no pueden volver a tener hijos y quedan contagiadas de enfermedades infecciosas como el virus del VIH. Las secuelas mentales se acent?an a?n m?s en los casos en los que, despu?s de tratarlas con ?xito, tiempo despu?s regresan a la consulta tras sufrir una nueva violaci?n. Hoy sus colegas le recib?an a la entrada del Hospital de Panzi con los brazos abiertos, festejando un merecido reconocimiento a toda una vida destinada a reparar a las mujeres congole?as, y con la esperanza puesta en la erradicaci?n de los ataques contra ellas.

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