Leyes Migratorias

Michelle Quintanilla


La Injusticia de la Justicia

2016-06-02

Frecuentemente comento lo tanto que disfruto mi trabajo. En comparación a otros ramos, en mi opinión, el enfoque de mi práctica es muy positivo, en general. Obtener una visa, ciudadanía o residencia le cambia la vida, no sólo a una persona, sino a familias enteras.

El hecho de poder vivir legalmente en otro país‎ significa un cambio de vida para todos los involucrados. Estados Unidos, para muchos, representa mejores oportunidades de trabajo y académicas, calidad de vida, seguridad, tranquilidad y paz.

Aunque aquí en frontera no, vivir en otro país muchas veces implica aprender otro idioma, aprender otra cultura, costumbres o maneras de vivir. 

Me gusta pensar que, en general, mi trabajo impacta la vida de los involucrados positivamente. Contribuir al mejoramiento de la vida de una familia, no tiene precio. Esa es mi mayor recompensa.

A su mismo tiempo, el sistema migratorio tiene muchas limitaciones. ‎ La ley, en muchos aspectos, es rígida y, muchas veces, profesionalmente frustrante. ‎ Hay situaciones que me parecen ilógica e injustas. 

Por ejemplo, vez tras vez, me encuentro con personas que falsamente se han declarado ciudadanos americanos. En mi opinión, este es considerado el peor delito migratorio. Fuera de circunstancias muy limitadas, quien se declara falsamente ciudadano americano, no tiene opción legal para inmigrar a Estados Unidos, jamás.  

No  ignoro la gravedad de dicho hecho, pero creo que hay delitos mucho más graves, con consecuencias menores. Hay perdones para quien comenten delitos relacionados con drogas, armas, tráfico de ilegales, etc. pero, la ley es muy firme para quien se declara falsamente ciudadano americano.  Nunca se podrá inmigrar a Estados Unidos.

‎Otra de las situaciones que encuentro ilógica e injusta es cuando dos padres se inmigran a Estados Unidos, por medio de un hijo ciudadano americano y la familia tiene otros hijos extranjeros menores de edad. La ley no permite que los menores de edad, hermanos del peticionario ciudadano americano,  inmigren, junto con los padres.  

No me es lógico que la ley le requiera que el menor de edad resida en el extranjero, mientras los padres emigran a Estados Unidos, ni me parece lógico que los padres tengan que perder la opción de obtener la residencia, hasta que todos sus hijos se independicen.

(¡después de veinte años!). En otro tipo de peticiones, los hijos de los beneficiarios principales se consideran dependientes derivados y,  así, todos los integrantes de una familia pueden inmigrar juntos. ¿Porque la ley ha hecho la excepción al excluir solamente a los hermanos menores de edad, en esta situación? ¡No me explico!.

...y así muchas otras situaciones que profesionalmente me son inexplicables. 

Pero, en fin, ¿quién dijo que la ley debe de ser lógica o justa? 


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