¿Por qué desayunar bien?

2020-07-31 / SALUD /

Después de haber dormido entre 8-10 horas y no haber ingerido nada, nuestro cuerpo pasa de un metabolismo en reposo a un metabolismo de alerta, en el que necesitamos energía, proveniente de los alimentos, para poder afrontar una jornada de trabajo, escolar o deportiva de manera satisfactoria.

Realizar esta primera comida del día repercute en el rendimiento de nuestras actividades. No hacerlo afecta directamente nuestros niveles de atención, comprensión y captación de información. En el caso de los adultos, esto puede llevar a un entorno laboral desfavorable si los trabajadores no están bien nutridos, o al fracaso escolar y baja productividad académica en la población estudiantil.

Un buen desayuno forma parte de una dieta equilibrada, hace que estemos bien nutridos, saciados y con energía, por lo que evita el cansancio, la fatiga y el pasar hambre. Nos ayuda a enfocarnos en lo que estemos haciendo y a completar nuestras tareas tanto eficaz como efectivamente.

Desayuno y obesidad

En la sociedad actual, en la que vivimos corriendo y estresados por llegar al trabajo y por cumplir con responsabilidades, subestimamos el cuidado de nosotros mismos y no le damos a la primera comida del día la importancia que realmente merece. No se suele desayunar, o se desayuna mal, de pie y con lo primero que encontramos en la nevera para hacerlo lo más rápido posible.

Resulta que está demostrado que un gran porcentaje de personas obesas no suelen desayunar, no tienen un horario para comer y se saltan las comidas.

Si te saltas el desayuno, ya es una comida menos que le estás dando a tu cuerpo; es decir, no le estás ofreciendo la cantidad de nutrientes necesaria para cumplir con tus requerimientos diarios.

Al no estar bien nutrido, además de no tener un correcto funcionamiento de tu organismo, tus células van a estar hambrientas y solo podrán saciarse con nutrientes de verdad, no con “calorías vacías”.

Entonces, al no sentirte saciado, caes en el picoteo. Es decir, vas comiendo entre horas golosinas saladas y dulces, y no precisamente de valor energético reducido.

En la saciedad prolongada es donde está la clave. Hay que levantarse y comer un desayuno altamente nutritivo que te ofrezca ese efecto saciante y te garantice el control del apetito y la ansiedad durante todo el día.

El tener esto controlado hace que llegues a las siguientes comidas con un hambre moderada y que puedas hacer selecciones más saludables e inteligentes.

¿Qué es un desayuno saludable?

Es aquel desayuno variado, con una alta densidad nutricional y que te mantendrá con energía por más tiempo. Está compuesto por los diferentes grupos de alimentos: proteínas de buena calidad, grasas esenciales, carbohidratos complejos y frutas. Y excluye a los alimentos altos en grasa y azúcar como macedonias envasadas, magdalenas, medias lunas, entre otros.

Lo ideal es que contenga entre el 15 % y el 20 % del aporte energético diario total, lo que equivale a 300-400 kilocalorías.

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